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Indultos para pisar el pasado

No se sabe cuál funcionario, pero alguno, por la mañana, hizo correr la versión. Sobre el mediodía ya se habían hecho eco los principales noticieros. Por la tarde llegaron las primeras confirmaciones oficiales. Finalmente, por la noche, cuando ya estaba claro que no iba a haber reacciones vehementes, el propio presidente Eduardo Duhalde lo admitió: a días de dejar la Casa Rosada, anunció que concederá el indulto al ex coronel carapintada Mohamed Alí Seineldin, al ex guerrillero del ERP y jefe del Movimiento Todos por la Patria Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, y a los militantes que, seguro mal armados y posiblemente mal informados, el 23 de enero de 1989 lanzaron el suicida copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizada número 3 de La Tablada. “El perdón es para cerrar una etapa de violencia. Se han terminado los enfrentamientos, se ha clausurado una etapa y por eso tomé esa determinación”, refirió ayer el jefe del Estado, cargando así sobre su espalda –y ninguna otra– la decisión. Si fue tomada, en conformidad o no, junto al presidente electo Néstor Kirchner, es una incógnita que perdurará por años. Por lo pronto, el santacruceño aseguró que nada sabía y recordó que él mismo se había opuesto a los decretos de perdón de Carlos Menem (ver aparte). Pero, en rigor, lo cierto es que así se le quita un gran peso de encima, más aún cuando Gorriarán, cuya salud no es buena, había iniciado otra huelga de hambre el 5 de este mes. Ahora la herencia que recibe el patagónico tiene un saldo menos que pagar.

Aunque no están confirmados los detalles, todo hacía suponer que tanto militantes del MTP como ex jefes carapintadas serán perdonados. Los primeros, tras una huelga de hambre que se extendió 162 días en el año 2000, accedieron a nuevas instancias judiciales y a una conmutación de penas ordenada por el entonces presidente Fernando de la Rúa, cuando ya casi todos estaban internados. Lo que exigían, en rigor, era que el gobierno cumpliera con las exigencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Pero Gorriarán quedó expresamente fuera de la decisión de entonces.

Antes y después, en cada Navidad del último decenio surgía la versión de un indulto al ex jefe guerrillero y al ex líder carapintada. Ayer trascendieron dos misivas dirigidas al jefe del Estado: una firmada por la esposa de Seineldín; la otra, por Adriana y Cecilia Gorriarán, las hijas del guerrillero que encabezó el comando que ultimó al ex dictador nicaragüense Anastasio Tachito Somoza en el Paraguay. “Son dos hombres que creo que se han equivocado en el pasado, porque la violencia siempre es mala consejera, pero creo también que es una manera de clausurar una etapa”, justificó anoche su decisión el presidente.

Gorriarán decidió un ataque a un cuartel –aunque no fue capturado allí sino “secuestrado” en México en 1995 por una comisión de las inteligencias mexicana y argentina– para evitar, en teoría, un golpe de Estado, conspiración en la que –según el MTP– estaban envueltos militares carapintadas y el entonces candidato del PJ Carlos Menem. Seineldín encabezó el 3 de diciembre de 1990 un levantamiento contra el propio Menem, quien, ya presidente, habría traicionado un pacto secreto con los carapintadas. Sin el riojano, llega el perdón.

LA CORTE DE DESPEGA

El ministro de la Corte Suprema Carlos Fayt aseguró ayer que el tribunal “no negocia con nadie” en relación a su eventual renuncia y el fallo por las leyes de obediencia debida y punto final. En cambio, destacó “lo injusto y la falta de fundamentación” de los cargos que le endilga la comisión de Juicio Político de Diputados, que debe decidir si avanza en el proceso contra él. Y negó versiones acerca de que las leyes de perdón a represores de la última dictadura militar entrarían en un supuesto acuerdo para frenar el jury.

Fuente:www.elciudadano.net

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