Digerónimo reclama garantías. La de ayer fue una jornada de alta tensión en los Tribunales Federales de Rosario, coincidiendo además la vista a la ciudad del Ministro de Justicia Gustavo Beliz. Al mediodía asumió como subrogante en el Juzgado número tres, Jorge Venegas Echagüe.
Simultáneamente llegaba a la Cámara Federal una nueva nota del juez Omar Digerónimo reiterando sus pedidos de más personal y medios, a lo que agregó esta vez un agravante: la pérdida del espacio físico a partir de la designación del juez subrogante, y que los empleados abocados a las causas de violación a los Derechos Humanos ahora trabajaran para los casos que disponga el nuevo juez, que apenas una hora después de ingresar al despacho se encontró con la mayor sorpresa de la jornada: su colega Digerónimo se presentó a las 18 para solicitar un “hábeas corpus”. La denuncia –que no registra antecedentes– supone según el código “alarma en cuanto a la libertad personal”. Concretamene el juez denunció la existencia de un libro de registro paralelo –que no es el autorizado por la Cámara Federal– que lleva la Prefectura Naval y que consigna los movimientos del personal de tribunales –incluido jueces–, horarios, compañías, autos que utilizan, reuniones y otro tipo de informaciones que según el recurso interpuesto por Digerónimo comprometen su labor. Venegas Echagüe deberá decidir si abre la instancia o la rechaza “in limine” a menos de una semana de las detenciones de militares, miembros de las fuerzas de seguridad y civiles que ordenará Digerónimo por las causas de Segundo Cuerpo de Ejercito.
Mientras Beliz descargaba en el Consejo de la Magistratura la responsabilidad por las demoras y reticencias para dotar de mayor personal y medios al Juzgado Federal número 4 de Rosario, Digerónimo presentaba una tercera nota –esta vez directamente a la Cámara Federal– renovando su solicitud de mejoras en la infraestructura, en el cierre de una semana que puede marcar un punto de inflexión en las causas que se investiga al Terrorismo de Estado.
Pero el nuevo round con la Cámara Federal –que designó un subrogante al día siguiente de la nota publicada por Rosario/12 detallando la situación del juzgado– fue apenas un sacudón en el palacio de Bulevard Oroño comparado a lo que ocurrió al caer la tarde cuando Digerónimo
“hizo debutar” al subrogante “Tampa” Venegas al presentar un “Hábeas corpus”. En la nota pide que se incaute el libro de registro paralelo –que Digerónimo detectó al interrogar a los suboficiales de Prefectura que constituyen la guardia en el Federal– y ofreció como testigos nada menos que al presidente de la Cámara –con la que se cruzaron misivas– Carlos Carrillo y a la secretaria de la Superintendencia de la Cámara, Florencia Bentolila, y los custodios del juzgado 4, dos suboficales de la Policía Federal de apellidos Sosa y Chamorro.
Digerónimo le pidió al subrogante del juzgado n-3 no sólo la incautación del libro, sino también que se aclare qué información se consignaba, por orden de quién, el destino de esa información, y si la misma se remitía a la jefatura de la fuerza y/o al Ministerio de Justicia.
La presentación solicita además “garantías” para el desarrollo de su trabajo, teniendo en cuenta que la semana que viene será decisiva en el trámite de las causas del II Cuerpo ya que se avecina el tiempo de las detenciones a los represores. Esta situación –que no está expresamente manifestada en el recurso presentado– se desprende de un párrafo de la nota que ayer Digerónimo remitió a la Cámara pidiendo “las dependencias vacias del Tribunal Oral n-2”.
“Las tareas de instrucción realizadas hasta el presente de dichas causas no han hecho más que corroborar lo que señalábamos en ese momento, cual es el hecho de que la investigación de lo ocurrido en la jurisdiccción del Segundo Cuerpo de Ejército en esa época no puede ser equiparada de manera alguna a una causa común”, dice la nota fechada ayer que en otro párrafo anticipa “son cientos los casos de desaparición forzada de personas, homicidios, de apremios ilegales, de privación ilegítima de la libertad, en donde se encuentran imputados un número importante de miembros de las fuerza armadas, de seguridad, así como otros funcionarios públicos y civiles”.
Al cierre de esta edición, el ministro de Justicia –de regreso en Capital Federal– tomó conocimiento de esta inusual presentación por tratarse de un juez. Fuentes de Tribunales aseguran que de hacerse lugar al Hábeas Corpus no habría que descartar una declaración de Beliz teniendo en cuenta que la Prefectura depende de su cartera.
Tal vez sea esa la oportunidad no sólo para echar luz sobre ese episodio sino también para saldar una historia que en su momento dio mucho que hablar y que se diluyó en el tiempo, y que remite a las declaraciones de Beliz del jueves 14 de agosto del año pasado cuando vinculó a Digerónimo con “causas que no han llegado a buen puerto”, anunció “el analisis de la actuación de este juez, evaluar su eficacia y transparencia”, y compratió con el interventor del PAMI, Juan González Gaviola la denuncia de “prácticas mafiosas” entorno a las causas que se tramitaban en su juzgado.
Pasaron ocho meses de aquellas declaraciones y ni el ministro ni ninguno de su colaboradores formalizaron la denuncia contra Digerónimo, que es ahora quien reclama que la justica actúe.
Por Pablo Feldman
Fuente:www.rosario12.com.ar