Los primeros movimientos apuntan a cambiar los cargos políticos más importantes de la Cámara y la integración de las comisiones, en las que el oficialismo siempre tuvo la mitad más uno de los miembros, con lo que garantizaban que los proyectos del Gobierno siempre llegaran al recinto.
Igual que en Diputados, el oficialismo perdió la mayoría de los legisladores, pero a diferencia con la Cámara baja, la oposición no demostró que tiene la mitad más uno.
La última vez que Senadores definió su estructura de poder, tras las elecciones que llevaron a Fernández de Kirchner a la Casa de Gobierno, el oficialismo estaba integrado por 44 senadores del Frente para la Victoria, y adherían cinco aliados de la Concertación K, sumando más de dos tercios del cuerpo.
Para la misma fecha, el bloque de la UCR llegaba a 11 y un informal grupo de bloques menores terminaba de cerrar la nómina de 72 legisladores.
Sobre esta integración se definió un criterio de distribución de poder en la estructura del Senado, que ubicó a José Pampuro en la presidencia provisional, al radical Juan Carlos Marino en la vicepresidencia primera, a la PJ puntana Liliana Negre de Alonso, en la vice segunda y desde comienzos de 2009 al oficialista Rubén Marín, por el disidente Juan Carlos Romero, en el siguiente cargo.
En las comisiones, el Frente para la Victoria tuvo mayoría en todas, aunque cedió el ejercicio de la presidencia en un número menor de casos.
Las elecciones del 28 de junio cambiaron la composición de los bloques con un fuerte perjuicio para el kirchnerismo, y avances significativos para la UCR y el interbloque del Peronismo Federal.
Este año, el Frente para la Victoria bajó de aquel 44 de 2007, a 32 legisladores y sus aliados, que cambiaron de signo políticos, se redujeron de cinco, a tres.
Los radicales subieron a 18 y tiene próximos a dos del Partido Nuevo de Córdoba -Luis Juez y Norma Morandini-, la cívica María Eugenia Estenssoro y el socialista Rubén Giustiniani, que totalizan 22 senadores. Junto a estos convive el Peronismo Federal y sus aliados provinciales, con 13 miembros.
En un caso de extrema paridad de fuerza, tanto el oficialismo como la oposición suman 35 senadores, dos por debajo de la mayoría, y dejan a los dos nuevos legisladores del PJ de La Pampa, Carlos Verna y María Igonet, en condiciones de convertirse en árbitro de la Cámara.
Para la discusión que habrá en la última semana de febrero, la oposición deberá decidir si arremete contra la toda la cúpula del Senado y pone jaque al presidente provisional Pampuro.
El tema puede adquirir dramatismo institucional, porque si el cuerpo elige a un senador no K, la primera línea de la sucesión presidencial quedaría en manos de dos opositores: inicialmente el vicepresidente Julio Cobos y después, seguramente un radical, en este caso el pampeano Juan Carlos Marino.
Hasta el presente los opositores que se plantearon ir por la presidencia provisional, fueron el salteño Romero y quedó en el aire una advertencia del radical Gerardo Morales, quien en el fragor de la disputa por la reforma política sostuvo que "después de que oficialismo rompe las últimas reglas y si no les interesa la opinión de las otras fuerzas, está todo en discusión".
La misma idea, pero más explícita, hizo pública el nuevo titular de la UCR, Ernesto Sanz.
Mientras el vicepresidente Cobos declaró el 30 de noviembre que no era conveniente disputar ese cargo ligado a los casos de acefalía presidencial.
La presidencia provisional del Senado y la mayoría en las comisiones serán los nuevos campos de batalla en los que se medirán un oficialismo que debe entender que concluyó su tiempo de hegemonía fácil y una oposición que aún debe aprender a elaborar acuerdos y respetarlos.
La Cámara de Senadores buscará una nueva distribución del poder
- diciembre 7, 2009
- 17 Views
- Read in 4 Minutes