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Liberen a Pepe

Mientras Jacobo Winograd recauda dinero para comprar un tomógrafo para el hospital de Boulogne y Zulma Lobato se acomoda la peluca en cámara antes de dar paso a su verborragia en cuadro por cuadro, la contienda del otoño comenzó a tomar forma con una serie de personajes impensados. Pipo Pescador, Adriana Szusterman -de Cantando con Adriana-, Diego Topa -de Playhouse Disney- y Analía García -conocida como Candela por su participación en el dúo del mismo nombre- se encuentran envueltos en una disputa judicial que merecería la creación de un programa de chimentos para los más pequeños.

Y todo por un sapo. Pero no cualquier sapo.

El Sapo Pepe es la canción infantil por excelencia, un tema que no falta en ningún festejo púber. Un fenómeno que ya fue interpretado por veintitrés artistas para chicos y que comenzó a tomar trascendencia hace once años a partir de su registro en el álbum Cantando en Amapola Volumen 2, interpretado por la artista y maestra jardinera Adriana Szusterman. Hasta que no se dirima la cuestión legal, Adriana no podrá cantar el tema en público.

Pese a que en los discos la canción figura como D.R. -Derechos Reservados-, en noviembre pasado Sergio Strauch, marido y productor de Adriana, recibió una carta documento en la que Candela se daba a conocer como la autora de la canción y le solicitaba renunciar a la marca Sapo Pepe que el propio Strauch había registrado en 2005.

El abogado de Candela, Luis Mangiavillano, lo explica a su manera: "Es como si un día a un tipo se le ocurre patentar la marca Manuelita y crea una serie de personajes para presentar en el teatro. ¿Qué le parecería esto a María Elena Walsh? Calculo que no le gustaría. Una cosa es que a alguien se le ocurra patentar el nombre Tarzán para una pizzería de barrio y otra es que lo haga alguien con la intención de abrir un bar en el que te reciba un tipo vestido con un taparrabo, la moza sea una chica de nombre Jane y ande dando vueltas un mono con el cartel de Chita". Strauch tiene otra interpretación: "Que Candela sea la autora de la canción del Sapo Pepe no la convierte en propietaria de la marca. En un libro de cuentos, por ejemplo, un ilustrador realiza un dibujo alusivo a la obra literaria, pero eso no implica que el escritor se vuelva autor del dibujo. El texto es de quien lo escribió y el dibujo del dibujante".

Candela -que formó parte de Mesa de Noticias, Telejuegos y Festilindo- dio a conocer el tema de El Sapo Pepe en 1988 a través de Súper Súper (emitido por ATC), un programa diario del que también formaba parte un entonces desconocido Gabriel Schultz -ahora conductor de TVR y co-conductor en el ciclo radial Basta de todo-, quien se encargaba de manejar el títere de mano del batracio en cuestión. Luego de finalizado el envío, retomó su carrera musical y durante los últimos años animó un restó-concert en San Isidro donde, según figura en su fotolog, "pude compartir el escenario con amigos de la vida como Vivencia, Silvana Di Lorenzo y Trocha Angosta".

Por su parte, Adriana editó ocho discos, tres DVDs y varios libros infantiles a partir de la trascendencia que tomó la interpretación de la canción del sapo. En sus shows, El Sapo Pepe servía para concluir sus multitudinarias funciones con la presencia en el escenario de un muñeco que daba vida al tema. Pero no estaba solo: la Sapa Pepa, el chanchito Cholito, el perro Timoteo y el gato Michu Michu, personajes que aún forman parte del repertorio de la cantante, lo acompañaban.
El éxito fue tan grande que otros artistas, como Diego Topa -que en su niñez había presenciado el programa de Candela en los estudios de ATC-, también comenzaron a utilizar el tema durante sus shows. Sin embargo, Topa tuvo que registrar la canción con el nombre de Sapo Keke luego de que, según manifiestan desde su producción, Sergio Strauch le enviara un e-mail en el que acusaba ser el titular de la marca. "No es nuestro fin generar problemas mediáticos, cosa que hubiéramos podido hacer cuando recibimos el mensaje, hace tres años", dijo la representante de Topa al excusarse de opinar al respecto. Strauch, por su parte, asegura que "nunca llegué a hablar con Topa y jamás le prohibí interpretar la canción. Es verdad que le envié un e-mail, pero fue porque en ese entonces él iba a realizar un show en un teatro a dos cuadras de donde se iba a presentar Adriana y pensé que eso iba a generar confusión".

En febrero y marzo de 2010, Candela inició dos demandas: una por infracción a la ley 11.723 -propiedad intelectual literaria y artística- y otra sobre nulidad marcaria. "Si hay una canción que pertenece a una autora -dice Mangiavillano-, es lógico que no se puede registrar ese título como marca, ni crear un personaje, ni amigos, ni usar partes de la letra en merchandising. Le estamos ofreciendo que no pague indemnización, ni honorarios, simplemente que deje de utilizar la marca. Lo ridículo de esta situación es que Candela no puede hacer un personaje de la canción porque lo hicieron ellos. Le propusieron hacer una película y no puede porque el título está registrado como marca. Lo que hizo este hombre fue una avivada. Lo entiendo porque debe tener cuatro contenedores provenientes de China con miles de muñecos del sapo esperando en el puerto. Dicen que discriminamos porque sólo fuimos contra Adriana, pero la diferencia entre Topa y Adriana es que uno es honesto y el otro no."

Mientras el conflicto sigue su curso legal, Pipo Pescador -amigo personal de Candela- se hizo cargo de la canción y el próximo 29 de mayo la presentará en el Teatro Metropolitan con su nueva interpretación. En el show, Pipo -que no pudo dar su opinión por haber viajado a España a celebrar el nacimiento de su nieto- contará con un sapo de similares características al utilizado por Adriana. "Ahora se justifican diciendo que el nuevo Sapo Pepe es una evolución del títere de Súper Súper -se queja Strauch-. Los títeres no evolucionan. Nuestro Sapo no se parece en nada al que utilizó Candela. Hay muchísimos antecedentes de sapos anteriores al que ella dice haber creado: La Rana René, El Sapo de Cantaniño, El Sapo Sapienso, Los sapos Kilo y Kika que cantaban con Xuxa. Todos anteriores a 1988."

En el medio de una contienda entre aquellos que defienden la creación de la marca y los que aseguran la autoría del material, están los intérpretes, Topa y Pipo, y la ilusión de los chicos que permanecen ajenos a la guerra de intereses. Resta saber quién ganará la disputa y cómo reaccionarán los más pequeños, los verdaderos dueños del fenómeno.

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