El interés mediático que ha despertado el caso Tous ha puesto el acento una vez más en el juicio con jurado, una modalidad de tribunal poco extendida hasta el 2009 y contaminada por las visiones que de ella aportan el cine y la televisión, dos medios que durante años han alimentado estereotipos alejados de la realidad.
En España, un jurado está compuesto por nueve personas. Ellos deben decidir si los hechos relatados durante el juicio están suficientemente probados, y sustentar su decisión en las indicaciones suscintas que realiza el magistrado que preside el jurado. Al margen de las discrepancias que puedan existir respecto a la idoneidad del sistema, todos los juristas consultados por este periódico coinciden en una cosa: aunque la finalidad sea la misma (lograr un veredicto favorable), dirigirse a un tribunal compuesto por ciudadanos de la calle poco tiene que ver con intentar convencer a un magistrado.
"Necesariamente tiene que haber diferencias entre ambos discursos", explica Diego Callejón, presidente de un colegio de jóvenes abogados.
LÓGICA Y DEMAGOGIA "Los miembros del jurado no tienen conocimientos técnicos ni dominan el lenguaje jurídico. Cuando te diriges a un juez salpicas tu discurso de referencias jurisprudenciales o aludes a principios generales del derecho. Con un jurado no puedes utilizar esas herramientas, tienes que usar la lógica. También es cierto que te permite recurrir a un lenguaje más demagógico. Puede darse el caso de que lo que estés diciendo no tenga mucho contenido, pero que logres impactar con tres frases bien dichas", dice Callejón. Se trata, en definitiva, de tender un puente con los miembros del jurado, en muchas ocasiones basándose más en los sentimientos y las emociones que en los criterios técnicos. "Hay que hacer ver que el acusado es bueno o malo utilizando recursos ordinarios de la calle", explica Pedro Castellano, expresidente de la Audiencia Provincial de Valencia. Expresarse con claridad es básico. "Si no te comprenden, no les convencerás", explica Julio García Ramírez, profesor de oratoria para abogados.
Para eso se necesita experiencia. De hecho, algunos abogados no quieren enfrentarse a un jurado por las particularidades que presenta. "En algunos juzgados incluso hay fiscales especializados que se encargan siempre de estos juicios", dice Castellano.
Sin embargo, hay que evitar caer en la teatralización. Nada de tomar a los miembros del jurado por tontos, vaya. "Puede que no sepan derecho, pero es posible que sean más inteligentes que tú", dice otro jurista.