La Corte Suprema provincial dispuso la realización de un estudio de ADN en el marco de una denuncia por el presunto delito de supresión de identidad en el caso de un niño que fue anotado como nieto de un hombre que no pertenecería a su línea de sangre. Es que el padre del chico no sería hijo biológico del demandante.
Gustavo Feldman, patrocinante del demandante, un empresario de la zona sur de la ciudad, realizó en su momento una presentación ante la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes de la provincia y otra ante el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas (ONU), que funciona en Ginebra, para denunciar el presunto delito de supresión de identidad.
La Corte dispuso el estudio de ADN entre el supuesto padre biológico y el chico luego de varias idas y vueltas: es que recién fue posible avanzar en ese sentido luego de que, por el cambio del sistema penal en la provincia, el juzgado de Instrucción a cargo de Alejandro Negroni pasara a manos de Patricia Bilotta.
Previamente, Feldman había formalizado un reclamo ante la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU. Alegó violación del Pacto de Derechos Civiles y Políticos y de la Convención de los Derechos del Niño por parte de la Justicia santafesina.
El abogado recordó que en la denuncia y el nuevo escrito presentado días atrás en Tribunales su defendido aporta el nombre del verdadero abuelo del chico.
"Sigo sin entender la negativa de Negroni de disponer el estudio y celebro la decisión de una magistrada valiente (por Bilotta)", dijo Feldman.
Tras el reciente pronunciamiento de la Corte, Bilotta ordenó la realización del análisis de ADN. Y ahora sólo resta disponer dónde y cómo se encarará el estudio.
A.J.B. y P.A.B. mantuvieron una relación de pareja a partir de 1975. En 1978 nació S.B., quien recién en 1986 fue inscripto con el apellido paterno. La pareja se casó a principios de la década del 90.
Durante 2010, y luego de una fuerte discusión familiar, el hombre tomó conocimiento a través de la confirmación de su esposa de que el joven a quien le había dado su apellido no era su hijo biológico sino que lo sería de un comerciante, también de la zona sur de la ciudad.
Posteriormente, S.B. también reconoció ante el magistrado estar al tanto de la situación.
Al respecto, Feldman insistió en que a su cliente "se lo suprimió de su linaje (línea de sangre), algo que hace a la identidad de las personas".
En ese sentido, el abogado argumentó que "el tema pasa por dilucidar la identidad, que tiene que ver con con el linaje, con la línea de sangre, con el origen y, muchas veces, con el porvenir de una persona".
La decisión de recurrir en su momento al comité de Naciones Unidas obedece a que es el órgano de expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño por sus Estados partes.
También supervisa la aplicación de los protocolos facultativos de la convención, relativos a la participación de niños en los conflictos armados y la prostitución infantil, entre otras problemáticas.