San Miguel de Tucumán – El arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, pidió hoy "salvaguardar la división de poderes" como lo establece la Constitución, instó a "corregir errores" y solicitó una "rápida acción" para combatir la "corrupción", la pobreza y la inequidad, tras advertir que la distribución de la riqueza en la Argentina "sigue siendo crecientemente deficitaria".
"La Argentina necesita reconciliación, diálogo y consenso, que harán posible concretar políticas públicas que permitan solucionar de modo definitivo los problemas de injusticia e inequidad que se tornan más evidentes cuando se toma conciencia sobre la dimensión social y política del problema de la pobreza".
En el marco del Tedéum celebrado en la Catedral tucumana ante el gobernador José Alperovich, ministros y legisladores nacionales y provinciales, horas antes de la llegada de la presidenta Cristina Fernández a la provincia, Zecca pidió desandar la senda de la "confrontación" y defendió la primacía de la Constitución "como piedra basal de la democracia republicana".
En uno de los párrafos de su homilía, el arzobispo remarcó que "los argentinos queremos salvaguardar la división de poderes, esencial a nuestra decisión de constituirnos en una república con un sistema representativo, republicano y federal, porque sabemos que en ese sistema está garantizado el respeto a las libertades fundamentales y la eficiencia de un gobierno efectivamente orientado a la consecución del bien común".
El arzobispo exigió a los actores políticos una "rápida acción" contra la inequidad, la pobreza, la discriminación, la precariedad laboral, la desocupación y la pérdida de la cultura del trabajo, el narcotráfico, la trata de personas y la corrupción.
También exhortó a ponerle fin a las diversas formas de violencia, como "los atentados contra la vida como el crimen del aborto", la desprotección de la familia y de la sociedad y la falta de una cultura de la solidaridad.
Al recordar a los próceres de 1816, sentenció que con "sus luces y sus sombras, ofrendaron con gran desinterés sus vidas, haberes y fama para constituirnos en un Estado independiente".
"Con temor y temblor habrán tomado la valiente decisión final de romper lazos con la metrópoli y lanzarse a la apasionante aventura de la mayoría de edad, con sus riesgos, sus gozos, sus incertidumbres, lo que también debe hacernos pensar sobre nuestra identidad hoy como nación, la que debe estar expresada en primer lugar por la invocación a Dios", resaltó.
El religioso añadió que "necesitamos reconocer explícitamente la verdad; allí no hay lugar para vacilaciones o coqueteos intelectuales, ni rebeliones insustanciales y ni siquiera para reclamos que podrían parecer legítimos".
"Sino que se impone -continuó- la necesidad natural e imperiosa de reconocer el soberano poder del Señor de la historia, las naciones y los pueblos".
Zecca reclamó "celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social, (en el cual) los intereses particulares no primen sobre el bien común, ni el afán de dominio de personas o poderes se imponga o pretenda imponerse, por encima del diálogo y de la justicia, porque entonces se menoscaba la dignidad de las personas y crece la pobreza en sus diversas manifestaciones".
Por ello, destacó la necesidad de observar la Carta Magna "como piedra basal de la democracia republicana, que permita una leal convergencia de aspiraciones e intereses de todos los sectores de la vida política con miras a una real armonía entre el bien común, el bien sectorial y el bien personal".
Predicar sin el ejemplo. El arzobispo de Tucumán pidió salvaguardar la división de poderes y la Constitución Nacional.
- julio 10, 2013
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