A sólo días de que el Senado lo convierta en juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Eugenio Zaffaroni recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de Rosario y fue declarado Visitante Distinguido de la ciudad. Lejos de ser un acto formal más, se trató de un reconocimiento contundente avalado por un auditorio desbordado en el que se encontraban presentes las máximas autoridades políticas y gran parte de la comunidad judicial de la región. El prestigioso penalista agradeció la distinción y situó su trayectoria “en un movimiento que va creando conciencia jurídica”. Zaffaroni dijo no estar sorprendido por las objeciones recibidas hacia su postulación ya que “se juegan varios intereses” detrás de su asunción y encuadró las críticas en una campaña tendiente “a que uno pierda la paciencia y como decía el general Perón el que se enoja pierde”. Después de calificarse como un jurista “garantista, liberal y progresista”, Zaffaroni dijo ser partidario de debatir en profundidad la posible despenalización del aborto ya que lo sucede en la actualidad es un “genocidio”.
El teatro del Centro Cultural Parque España fue el lugar escogido por las autoridades de la UNR para entregar la distinción a Zaffaroni. Antes de que comenzara el acto el auditorio ya estaba repleto, lo que obligó a decenas de personas a seguir las alternativas a través de una pantalla gigante afuera.
En la primera fila del teatro estaba el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Rafael Gutiérrez, y sus colegas María Angélica Gastaldi y Roberto Falistocco. Jueces de primera instancia y de las distintas cámaras, abogados y profesores completaban la escena. El intendente electo, Miguel Lifschitz, el ministro de Gobierno, Carlos Carranza y legisladores nacionales, provinciales y concejales aportaron la cuota política del reconocimiento a Zaffaroni.
Antes de recibir el doctorado honoris causa de manos del rector de la UNR, Ricardo Suárez y del decano de la Facultad de Derecho, Ricardo Silberstein, Zaffaroni fue declarado Visitante Distinguido de Rosario, condecoración que se la entregó el presidente del Concejo Municipal, Rafael Ielpi.
En diálogo con la prensa, Zaffaroni reconoció estar emocionado por estar “muy vinculado a Rosario desde hace muchos años”. “Lo siento como un homenaje de los colegas que no sé si merezco. Cuando en el derecho uno hace punta en algo nunca está sólo, es el emergente de todo un movimiento que va creando una cierta conciencia jurídica”.
Aunque se descuenta que próximamente el Senado aprobará su pliego, Zaffaroni adelantó que en los primeros días de octubre responderá cada una de las impugnaciones formuladas contra su candidatura. En ese sentido y ante la consulta de Rosario/12 el candidato del gobierno a ocupar la vacante que dejó en el máximo tribunal el menemista Julio Nazareno, señaló: “Diferencio las objeciones de carácter ideológico que hacen al pluralismo democrático de las bajezas que no me molestaron porque tengo claro a qué respondían. El que tiene algo de experiencia política sabe que esas cosas se hacen para que uno pierda la paciencia. Como decía el general Perón el que se enoja pierde. En este caso están en juego varios intereses, algunos de ellos simbólicos”.
En tono ambivalente Zaffaroni, se mostró partidario de instalar en la sociedad el debate en torno a la despenalización del aborto. “El tema hay que estudiarlo en serio dejando de lado el dogmatismo de creer en la eficacia de la ley. Hay que estudiar la realidad y sobre esos datos ir operando, no se puede hablar sin números, sin investigación de campo. Hay que abordarlo desapasionadamente”.
“En lo personal -continuó- me importa muy poco lo que diga el Código Penal. El aborto es un genocidio, un drama. Si pensamos que cada cinco nacimientos hay un aborto, en América Latina tenemos 60 millones de abortos, es un genocidio. Si pensamos la cantidad de mujeres que mueren por practicarse abortos en condiciones antihigiénicas y absurdas, algunas suicidas, está claro que es un genocidio. Hay que salvar vidas humanas, si para eso hay que dejar la ley como está, se la deja, sino se la saca. El Código penal es un pedazo de papel, las vidas humanas son vidas. Los fetos no son de papel, son esperanza de vida. Si pasa esta barbaridad con la ley es porque no sirve”, planteó Zaffaroni para después aclarar que “el aborto no está despenalizado en ningún lugar del mundo, lo que hay son algunos abortos que están despenalizados”.
Zaffaroni no dudó en autocalificarse como “garantista, liberal político y progresista”. En ese sentido sostuvo que “se utilizó peyorativamente el término garantista. El derecho penal se divide en liberal- garantista y el autoritario. Así como yo soy garantista, los otros deberían admitir que son fascistas”.
Fuente: www.elconsultorweb.com