Un juez de Instrucción les dictó la falta de mérito a dos jóvenes empleados que tres meses atrás habían sido acusados de haber asaltado a un mujer polícía. El magistrado adoptó esa resolución ante la ausencia de elementos para incriminarlos. Los dos muchachos proclamaron su inocencia en los Tribunales provinciales y la uniformada sostuvo que solamente podría reconocer a los asaltantes por la ropa que tenían puesta y el vehículo en el que se movilizaban.
Lo significativo de este caso no es sólo la renuncia a acusar a los dos empleados. Uno de ellos, Ricardo Fabián Ramírez, denunció que fue brutalmente golpeado por agentes de la comisaría 19ª en el interior de una verdulería. Los policías, según consignó Ramírez en la Dirección de Asuntos Internos, lo molieron a patadas y golpes porque lo suponían el autor del robo a su colega. Esta parte del grave incidente está pendiente de ser aclarada.
Un "error". El suceso por el que fueron imputados Leandro Iván Castro, de 26 años, y y su sobrino, Fabián Ramírez, de 21, ocurrió el 16 de mayo pasado. Ese día, la oficial principal María Laura P. transitaba en un Renault Clio por la zona oeste de la ciudad. Cuando llegó al cruce de bulevar Seguí y Provincias Unidas, fue emboscada por dos muchachos desde en una moto Yamaha Cripton roja. Tras el atraco, la uniformada relató: "El acompañante del conductor rompió el vidrio delantero derecho de un culatazo y me robó la billetera, una tarjeta de crédito y un Nextel".
En el escape, los ladrones abrieron fuego, pero la uniformada no fue alcanzada por el balazo. A su vez, la oficial respondió con su arma reglamentaria. Tras el hecho fueron detenidos los dos muchachos acusados y atrapados en diferentes sitios. Según la versión policial, tras escapar, Ricardo R. ingresó en un almacén de Deán Funes y Cullen. "Los policías entraron al negocio y lo atraparon (a Ricardo R). en el techo. A su vez, según el relato oficial, Leandro C. escapó en la moto y se introdujo en un pasillo situado Uruguay al 5900. Sin embargo, a los jóvenes los uniformados no le secuestraron el arma utilizada para cometer el atraco ni las pertenencias sustraídas a la policía.
Ricardo denunció algo distinto: "Me siguieron en un VW Fox negro sin patente a toda velocidad. Mi tío se asustó porque pensó que le iban a robar su moto. Yo crucé a la verdulería asustado, me subí al techo y grité a los vecinos que llamaran a la policía. En eso me alcanzaron. Mientras uno me esposaba el otro no dejó de darme patadas en la cabeza", denunció.
Pero Leandro y Ricardo cargaban con la acusación policial del robo de la moto de la empleada policial y por eso fueron indagados por el juez de Instrucción Nº13, Gustavo Pérez de Urrechu. Ambos negaron en forma rotunda ser los autores. Leandro Castro -trabaja en un taller mecánico- declaró: "Ese día, salí de mi trabajo a las 12.30. Me fui con la moto hasta mi casa. Después fui a comer a la casa de Ricardo. Me fui a las dos de la tarde porque tenía que entrar a trabajar nuevamente a las dos y media. En ese momento, bajaron dos tipos armados de un auto de color gris. Mi sobrino me dijo «te van a robar la moto». Me asusté y salí con la moto. No se identificaron como policías. Me metí en un pasillo en Rouillón y Uruguay. Ellos entraron corriendo y me empezaron a pegar. Después, me esposaron y me subieron a un patrullero del Comando Radioeléctrico mientras dos mujeres me pegaban. Una de ellas me decía «vos me robaste». Yo le dije «nada que ver, si yo salgo de trabajar», fue el testimonio del muchacho en el juzgado interviniente.
"Se equivocaron ellos". El muchacho fue trasladado a la comisaría 19ª. En la dependencia policial, la uniformada, según señaló, le continuó "pegando". En medio de la golpiza, llegó el sumariante (de la seccional) y ordenó que cesaran los golpes. La odisea terminó cuando llegó el jefe de la comisaría. En ese momento, el oficial le anunció: "Ya sé que ustedes no fueron. Se equivocaron ellos". El testimonio de Leandro C. fue avalado por doce testigos, que dijeron que era ajeno al robo por el que lo acusaban.
El juez Pérez de Urrechu ya despegó a estos jóvenes del episodio. Queda pendiente de esclarecimiento el brutal ataque que éstos le atribuyen a los policías, algo que tiene testigos, y de lo que oficialmente no se ha dicho nada.