Para mi sorpresa, pude comprobar que en este lugar, cuyo funcionamiento se debe a los impuestos que pagamos todos los Santafecinos, un grupo de empleados que atienden la Mesa de Entrada en Laboratorio, lleva a cabo una reprochable
práctica.
Aprovechándose de la ignorancia y el desconocimiento de derechos que tienen muchos de quienes allí se asisten, requieren un pago de 10, 15 o 20 pesos por un servicio que deben prestar en forma gratuita. Solo ante el reclamo de algunos, se avienen a decir que se trata de una contribución. ¿Contribución para quién?
Este accionar no se puede llevar a cabo fuera del conocimiento de quienes tienen la administración de la institución, y es
altamente condenable teniendo en cuenta que se efectúa sobre gente humilde, cuyos recursos no les permite el beneficio de una obra social y quienes muchas veces tienen que hacer malabares para conseguir el dinero que les permita llegar a estos lugares en los que además deben soportar largas esperas.
No se puede dejar de tener en cuenta que esta “recaudación” pasa a engordar bolsillos de algunos vivos, sin entregar ningún recibo a cambio, y sin que existan registros contables que lo eximan de una operación en negro que perjudica al fisco.