Importancia de las Jornadas
Probablemente sea innecesario explicar la importancia de las Jornadas Nacionales de Derecho Civil a quien haya asistido a alguna de sus ediciones.
El impacto inmediato quizás sea más emocional, que racional. Para cualquier persona que estudió derecho algunas ideas constituyen, más que el mero objeto de un razonamiento, una parte de su vida emotiva. Fueron, una vez, obstáculos. Dificultades puras. Luego, herramientas de trabajo más o menos amables y hasta motivos de satisfacción, y recuerdos gratos. Acaso por eso impresiona encontrarse en medio de una multitud -un par de miles de personas- reunida, justamente, por esas ideas.
La atracción por las mismas ideas, a veces, se parece a un código secretamente compartido entre personas que nunca se vieron. Y es lícito sospechar que detrás de muchos debates racionales (sea sobre la deseabilidad de un plazo de prescripción, la aplicación de un factor de atribución o las consecuencias de una nulidad) afloran concepciones rivales del mundo. Que, quienes comparten bando se reconocen como conjurados, en una cruzada más o menos sutil, y más o menos modesta. O ineludible.
Las Jornadas, como toda práctica social, tienen su liturgia, sus jerarquías, su protocolo. Nombres admirados que por fin se personifican. Esfuerzo y a veces, recompensa al esfuerzo. Incluyen sorpresa, casualidad, cansancio. Encuentros y desencuentros. Alguna frase lejana e incompleta que despeja una duda antigua o resuelve un problema abandonado. Una frase precisa que muestra que algunas dudas no se pueden despejar. Y que algunos problemas no se pueden resolver, sino que apenas es posible enfrentarlos.
Las Jornadas Nacionales, como algunas instancias de la vida, son importantes en muchas dimensiones. Son muchas cosas y además, transportan conocimiento antiguo, y producen conocimiento nuevo. Muchas de las mejores mentes del derecho argentino en sesiones prolongadas, durante tres días y en un mismo sitio, tratan problemas que, en definitiva, son los problemas de la sociedad argentina de cada época. Es decir, nuestros problemas. Por eso es razonable que el producto de las Jornadas tenga influencia en las decisiones de los jueces y en la iniciativa de los legisladores.
Hace años, Atilio Alterini, habitante del mínimo y selecto grupo de los motores últimos de las Jornadas -de los imprescindibles- se refería, precisamente, a esta última dimensión de su importancia y su influencia. En el texto que sigue podemos encontrar sus ideas.
Hugo A. Acciarri
Descargar Programa: http://www.abogadosrosario.com/userfiles/files/Programa-XXV-JNDC1.pdf