A todo esto, Juancito se presentó ayer ante el juez que investiga el crimen del gremialista, Osvaldo Barbero, junto a su patrocinante José Alcácer para exponer la situación de indefensión en que quedó tras las amenazas.
En teoría, el chico tendría que haber declarado ayer como testigo de la causa, pero presentó una copia de las denuncias por amenazas y manifestó su intención de postergar su testimonio por razones de seguridad.
El chico está sospechado de haber participado en el ataque al sindicalista ocurrido el 27 de noviembre en la cochera subterránea del Automóvil Club Argentino, en San Juan al 1000. El otro acusado es Raúl Flores, quien confesó ser el autor material del crimen y señaló a Juancito, de 16 años, como su cómplice. El adolescente admitió haber estado en la escena, pero negó haber atado al gremialista. El caso tiene a otras dos personas sindicadas como instigadores, Juan Dell Arciprete y Julio Jerez.
Según fuentes del caso, las amenazas llegaron luego de que trascendiera que uno de los detenidos como presuntos instigadores reconociera ante el juez Barbero que Beroiz tenía una "mala relación" con Pablo Moyano, titular de la Federación Nacional de Camioneros e hijo de Hugo, jefe máximo de la CGT. "Le tenía miedo", citó Juan Dell Arciprete, según lo publicado por el diario La Nación el domingo pasado.
Los llamados.Alcácer dijo a este diario que después de la publicación de ese artículo, y ante la inminente declaración de Juancito prevista para esta semana, se recibió el primer llamado. Eso sucedió en la casa de un familiar donde actualmente vive el chico. El adolescente permanece en libertad porque es inimputable por su edad, pero quedó al cuidado de esa persona, de la que por seguridad se preserva su identidad.
"Cuidado con lo que hacés", le dijeron a través del telefoneo a la mujer. La advertencia se repitió al menos una vez más, según indicó el patrocinante. Una amenaza del mismo tenor, y también por teléfono, recibió el abogado Alberto Tortajada, socio de Alcácer. Tras esos episodio, el propio Tortajada se presentó ante la fiscal Graciela Argüelles y denunció los dos casos.