El caso motivó la intervención del Ministerio de Educación provincial porque la madre de la nena, en declaraciones a la prensa, dijo que la agresión habría ocurrido "puertas adentro" de la escuela especial a la que la chica fue el año pasado. Sin embargo, en la presentación no figura un señalamiento concreto a la institución y fuentes judiciales aclararon que no se ha tomado ninguna medida que involucre al colegio.
La denuncia fue presentada por Alicia C. en el Juzgado de Instrucción Nº8, a cargo de Juan José Pazos. La mujer relató haber advertido algunos cambios en su hija que la llevaron a sospechar de un abuso.
Finalmente, consignó, una pediatra y una ginecóloga constataron la existencia de un "desgarro himeneal leve" que atribuyeron a una situación de abuso sexual.
La investigación se encuentra en una etapa preliminar. Resta que la chiquita sea sometida a una segunda revisión de los forenses de Tribunales y además el magistrado dispuso que se contacte a un especialista en el lenguaje de señas para que entreviste a la nena en la cámara Gesell, una habitación preparada para filmar y observar el encuentro desde un espacio contiguo.
La intervención de Educación se produjo luego de que Alicia contara el caso a la prensa. "No estoy ensañada con la escuela pero es algo espantoso lo que hicieron con mi hija", dijo la mujer por televisión, en medio de una situación de desborde emocional. Antes de contar el caso públicamente, había concurrido a las puertas de la institución para alertar a otros padres. Se trata de la escuela especial 2013 María Ana Mac Cotter de Madrazo (Moreno 366).
A partir de entonces, las autoridades de Educación intervinieron en el caso. Ayer a la mañana fueron citadas la directora y la vice de la escuela en cumplimiento de un protocolo que se sigue ante denuncias de presunto abuso sexual. Se constató que la nena tuvo una asistencia intermitente y dejó de acudir en noviembre pasado.
Finalmente, se comprobó que, más allá de los dichos de Alicia, no existía una acusación formal contra la escuela en la Justicia. De todos modos, el ministerio dio intervención a un equipo socioeducativo para que evalúe el caso, contacte a la madre y garantice la escolarización de la nena, que este año no fue reinscripta.
La niña vive con sus padres y una hermana de 14 años en una modesta casa de la zona oeste. Su madre es costurera y su papá se jubiló por invalidez a raíz de problemas cardíacos. La chiquita nació a los cinco meses de gestación, con apenas un kilo de peso y permaneció cerca de cien días en incubadora.
Entre las secuelas del nacimiento prematuro sufre de hipoacusia severa. Usa un audífono, se comunica a través de expresiones gestuales y mímica y no sabe leer ni escribir.
En un relato a menudo interrumpido por la angustia, su mamá contó a este diario que la nena comenzó a concurrir a la escuela hace dos años y medio. En 2011, dijo, comenzó a advertir cambios en la conducta de su hija. "Salía todos los días del colegio llorando. Venía enojada, exaltada. Empezó a hacer dibujos raros. Un día le encontré moretones en los brazos y no se dejaba tocar la cola cuando la bañaba", reveló.
Por ese motivo, consultó en un sanatorio con su pediatra, que constató un desgarro y la derivó a una ginecóloga, que también advirtió la existencia de una lesión vaginal en la nena. "Las médicas me alentaron a hacer la denuncia. Los forenses de tribunales también comprobaron la lesión. No fue violada pero sufrió algún tipo de abuso", dijo la mujer.
Como la nena sólo estaba fuera de la casa al ir a la escuela, Alicia dirige hacia allí sus sospechas, aunque sin acusar a ninguna persona en particular. "Pido disculpas a mis abogados si me apresuré a hablar y a las otras mamás si me atrasé, pero exploté", concluyó.