No son capitalistas del tránsito ni se vuelven millonarios, pero juntan algunos pesitos por reservar un lugar en plena calle para que empleados y funcionarios del Poder Judicial estacionen sus autos. Por las mañanas, los cuidacoches trabajan a destajo en varias manzanas a la redonda de los Tribunales provinciales (Pellegrini y Balcarce), pero en algunas cuadras suman la insólita misión, por estricto encargo, de demarcar sitios con conos de color naranja y fajas de seguridad, como si se tratara de un operativo de tránsito.
Para dar un ejemplo. Cualquier día de la semana, a las 8, Moreno entre Pellegrini y Cochabamba muestra media cuadra vedada al estacionamiento de cualquier mortal que no sea un "cliente". Una hora después, en vez de conos y cinta blanca y roja, lucen relucientes un Mercedes Benz C 200, un Alfa Romeo, un Sandero Stepway, una camioneta Sorento Kia, un Symbol y un Fiat Punto Attractive.
Unos metros más hacia Pellegrini hay varios muchachos encargados de garantizar que nadie más que el funcionario judicial con quien arreglaron la custodia ocupe el lugar. Que, por si no se entiende bien, está en la vía pública.
"¿Vos me reservás un lugar para estacionar si te lo encargo?", pregunta por las dudas La Capital. "Sí, madre, todavía algo me queda", le responden. Por día, dicen, se puede arreglar desde 5 pesos. O "pagar todo junto por semana".
La actividad es redituable por el endémico déficit de estacionamiento que sufre la zona de los Tribunales, atiborrada de coches en buena parte del parque Independencia y a lo largo de cuadras y cuadras. Un cuadro agravado en los dos últimos años por el explosivo aumento del parque automotor en la ciudad.
Ocurre que, además, en el Palacio de Justicia trabajan unas 1.200 personas (entre funcionarios y empleados del Poder Judicial) y se calcula que otras 4 mil (abogados y público) concurren diariamente para hacer trámites. Si al menos la mitad de ellas llega en auto, se entiende por qué falta tanto lugar (ver aparte).
Cosa de guapos. "¿Y quién les va a decir algo por reservar un lugar en la cuadra? -se pregunta con resignación un comerciante de la zona-. Si les llegás a correr el cono para estacionar vos y cuando venís te encontrás una rayita en el auto, ¿a quién te vas a quejar?".
En rigor, cada cuadra parece tener su propia ley. Por ejemplo, en la que bordea el frente de Gimnasia y Esgrima -que se llama General Francisco Solano López- hay varios cuidacoches que piden un pago "a voluntad", no importa el tiempo que quede el auto.
Se entiende que nunca será menos de 2 pesos. Jocosos, ellos mismos lo advierten: "Y… no vas a tirar 20 centavos". Lavado aparte, que cuesta de 12 a 15 pesos. Pero allí -afirman- lugares no se guardan. Aun así, al llegar a Cochabamba vuelven a aparecer los conos y tachos.
Cuanto más cerca de Tribunales, más cotiza el lugar. Una mujer que cuida autos por Cochabamba entre Moreno y Balcarce acepta reservar un lugar todas las semanas, pero en principio rehúsa pactar una tarifa. "Lo que a cada uno le dé el bolsillo, no sé, 4 o 5 pesos".
Comparado con las superpobladas cocheras de los alrededores, que cobran 10 pesos la hora (25 la estadía), lo que piden los cuidacoches parece una ganga. Aunque, es cierto, se trate de plena calle, sujeta a los avatares del tránsito y el clima. La postal se repite en el parking de la plaza del Foro (por Balcarce), así como en las calles que lo rodean, y por Pellegrini, Balcarce, Cochabamba y Oroño.
Por Moreno no, porque el estacionamiento está legalmente reservado a la policía y el fuero penal (más un tramo para el depósito del supermercado La Gallega). Tampoco se da por Montevideo, donde hay un sector exclusivo para la policía y el traslado de detenidos. Y de Montevideo hacia el norte ya arranca el estacionamiento medido.
Polirrubro. En algunas de las cuadras donde sí se distribuyen los cuidacoches, los conitos que demarcan las zonas "reservadas" pueden ser reemplazados por tachos y baldes, más disimulados y con los que además se ofrece el servicio de lavado con algún cargo extra.
Vecinos y comerciantes del barrio se reparten entre los que les tienen simpatía con alguna reserva ("mejor llevarte bien") y los que los tildan sin medias tintas de "atorrantes".
Como sea, los cuidacoches de Tribunales parecen haber entendido que no pueden exigir una tarifa fija, pero saben si se les encarga un servicio como reservar un lugar para estacionar en la calle -lo que es a todas luces ilegal- entonces es otro el precio.
Adentro de Tribunales, que es obviamente de donde surge la demanda, se rumorea que hay quienes llegan a pagar por ese abono bastante más que 200 pesos al mes. De lejos, mucho menos que por un garaje.
Demorado
Hace unos meses el Ejecutivo municipal elevó un proyecto al Concejo proponiendo que se construyan, vía licitación, grandes cocheras subterráneas. Una de ellas, en la zona de Tribunales provinciales. En concreto, en el subsuelo de bulevar Oroño, entre Pellegrini y 27 de Febrero. Pero la propuesta sigue en estudio y viene demorada. El miércoles pasado, los ediles solicitaron a la Intendencia que eleve el pliego de cada proyecto.