Un tribunal federal oral comenzó ayer a juzgar a Alberto David Pantera Albarracín, un comerciante de 45 años detenido el 7 de noviembre de 2008 en un procedimiento de la ex Drogas Peligrosas, acusado de transportar droga en una camioneta Mazda blanca en la que iban otros dos hombres. Al final de la audiencia la defensa pidió la absolución del acusado, quien sostuvo que le plantaron un ladrillo de cocaína en su vehículo y que los testigos del procedimiento no estuvieron en el momento de la requisa, como ellos mismos lo reconocieron en el estrado. La fiscal Adriana Saccone no objetó la legalidad del operativo y por ello requirió cinco años y medio de condena. La sentencia se anunciaría hoy.
El día de la detención, ocurrida en Jorge Newbery y Donado, la policía reportó el hallazgo, detrás del asiento del conductor, de un ladrillo de cocaína embalado y valuado en unos 8 mil pesos. Después allanaron la casa de Albarracín en Funes, pero sólo encontraron allí una carabina. Albarracín afronta el juicio en libertad luego de que, en julio del 2009, la Cámara de Casación Penal anulara un fallo de jueces rosarinos que le impedía salir de prisión en base a un informe de inteligencia policial. El tribunal nacional dictaminó que esa no es una herramienta válida para decidir la libertad de las personas por sus datos "imprecisos" y "no comprobados".
Pantera fue procesado por transporte de estupefacientes por el juez federal Nº 4 Marcelo Bailaque. Luego de esta medida procesal, los integrantes de la Sala B de la Cámara Federal de Apelaciones -integrada por José Toledo, Edgardo Bello y Elida Vidal, le había rechazado a Albarracín la posibilidad de salir de prisión a raíz de informes de inteligencia policiales que lo mencionaban como un importante distribuidor de drogas y ante la gravedad del delito que le imputaban, que tiene una pena de 4 a 15 años.
Ante los jueces Santiago Harte, Omar Digerónimo y Ricardo Vázquez, Albarracín sostuvo con énfasis que le plantaron la droga cuando volvía a su casa tras presenciar un partido entre Rosario Central y Lanús. Antes del juicio, sus abogados, Adrián Ruiz y José Ferrara, sostuvieron que los testigos no presenciaron el momento del hallazgo del estupefaciente sino que fueron convocados después de la requisa. Esto fue ratificado ayer a la mañana por los dos hombres convocados por los agentes de Inteligencia de zona sur de la ex Drogas Peligrosas (ver aparte).
Indagatoria .Albarracín proclamó su inocencia y afirmó que el procedimiento fue ilegal. "Cuando salimos de la cancha fuimos a hacia donde estaba mi camioneta y me di cuenta de que habían forzado el tambor de la cerradura de la puerta del auto por lo que tuve que abrirlo de adentro. Después me pararon en el control. Cuando estaban revisando el capó, vi que un policía quería correr el asiento en forma brusca. Entonces, comenzamos a levantarlo y, en ese momento, el policía sacó debajo del chaleco un paquete y lo tiró", señaló.
El hallazgo del estupefaciente provocó la reacción airada de Albarracín. "Esto no es mío. Yo vi cuando lo ponía", exclamó. La afirmación de Pantera quedó reflejada en un acta policial que redactó el jefe del operativo, el oficial subayudante Rubén R. El funcionario lo ratificó ante una pregunta de la fiscal Saccone.
Un careo. El debate se cerró con un careo entre Albarracín y el agente Raúl D. J., el policía que encontró el kilo de cocaína de máxima pureza. La discusión no sólo se basó en el punto crucial de la disputa: Pantera contradijo con énfasis y afirmó que el policía le plantó el ladrillo de esa sustancia prohibida. También Albarracín y D.J. tuvieron posiciones encontradas con relación a dónde estaban ubicados cuando fue hallada la cocaína. El uniformado dijo que estaba situado del lado del conductor y que el imputado del lado del acompañante. Pantera aseguró que estaba en la posición inversa y se preguntó "cómo (el policía) pudo ver el paquete del lado del conductor".
Hoy a las 9.30 el acusado dirá su última palabra antes del anuncio del veredicto.
Los testigos y la requisa
Fernando T., uno de los testigos del operativo, señaló al tribunal que iba en su vehículo por Jorge Newery y Donado cuando los policías lo convocaron. "Me llevaron hacia una camioneta que estaba delante de mí y observé un paquete rectangular en la cabina que un policía levantó. Vi a una sola persona en uno de los extremos de la camioneta". En rigor, en el utilitario viajaban Albarracín con otros dos hombres: Miguel Angel A. y Marcelo G., que también fueron detenidos, pero el juez Bailaque le dictó la falta de mérito.
A su vez, Fernando T. dijo que no recordaba otros detalles del operativo. "¿Usted recuerda si el capó de la camioneta estaba abierto y si había una caja en la parte posterior del vehículo?", inquirió el letrado. "No recuerdo", respondió el testigo. También sostuvo que nunca había prestado declaración antes en la causa cuando el juez Harte le leyó una declaración que había brindado en el juzgado de Bailaque durante la instrucción. En este testimonio había dicho que escuchó a un policía decir que (los detenidos) "querían arreglar. Estos tipos venden hasta la madre".
Brian S., el otro testigo brindó un testimonio coincidente con Fernando T.. "Uno de los policías me mostró un paquete envuelto en un cinta marrón con forma de ladrillo. Estaba debajo del asiento del acompañante". No recordó si los agentes habían requisado todo el habitáculo de la camioneta.